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“Cuate-Gol”; entre la mesereada, la escuela y las canchas 

*** Rogelio Calderón fue el héroe de la última final de fútbol, en la liga municipal de Iguala

*** Anotó el único gol, con dedicación a su hija que nació en su propia casa, por negligencia médica 

Jonathan Cuevas/API

Iguala, Gro. 31 de Octubre del 2017.- “Cuate-Gol” tuvo uno de los pasajes más amargos de su vida, fuera de las canchas, el pasado viernes 20 de octubre. Su esposa dio a luz en su casa, sin ayuda médica. El viernes 27, el joven jugó la final de fútbol de la liga igualteca, y anoto el gol del triunfo, con dedicación a su hija. 

A sus 25 años, Rogelio Calderón Segura conocido en el mundo deportivo como “Cuategol”, se ha convertido en una de las estrellas de la liga amateur de Iguala; una de las más competitivas del Estado de Guerrero. 

El reciente título obtenido, es especial. La fuerza, esta vez la sacó del coraje, por la negligencia médica de la que fue objeto en el hospital del Instituto México del Seguro Social (IMSS), en esta ciudad. Por ello al anotar un tiro de fuera del área, corrió meciendo sus manos para festejar, mientras sus ojos derrochaban alegría. 

“CuateGol” en el Baby Shower de su hija.
La negligencia 

De acuerdo a una nota publicada en “El Diario de la Tarde”, el 20 de octubre, Rogelio acudió al hospital en mención porque su esposa ya sentía los dolores de parto, sin embargo, al llegar, el médico se guardia le dijo que regresarán a su casa porque faltaban más de cuatro horas. 

Al llegar a su casa, los dolores incrementaron y el bebé empezó a “asomar la cabeza”, por lo que pidieron de inmediato el apoyo de una ambulancia de la Cruz Roja, naciendo la bebé en cuestión de minutos con ayuda solo de paramédicos y familiares. 

Pero el peor momento apenas iniciaba, porque la pequeña “se empezó a poner morada”, por lo que fueron internadas ahora si, madre e hija, en la clínica del IMSS. 

Así, luego de varias horas de angustia, la situación se normalizó cuando le dijeron que su hija estaba estable. 

La familia, la infancia 

Rogelio Calderón es oriundo de Iguala, donde nació en el año 1992. Hijo de Flor Segura Diego y Rogelio Calderón Guzmán. Es el menor de cinco hermanos, junto con su melliza Flor. El mayor es Jorge, el siguiente Jesús y Antonio; todos, futboleros.

CuateGol con su mamá, papá y sobrino.

Son una familia humilde que habitan una casa de interés social en la colonia Américas II, donde “el cuate”, como le conocen sus amigos de la infancia, empezó con los juegos callejeros desde los 6 años. Siempre jugó con niños más grandes. Fue el más pequeño de “la bandirius”, como se autodenominaba su grupo de amigos y vecinos.

Además siempre fue bajo de estatura, pero bastante hábil. A veces entre lágrimas, resistía las faltas que le cometían, y las caídas en el pavimento. En aquellos tiempos, la calle era el perfecto escenario para aprender a tirar y driblar.

Era corajudo y a veces salía peleado con sus hermanos o amigos, pero le fascinaba echar “la cascarita”, aunque en la colonia no faltaba la vecina “traga balones”, que se quedaba con cada pelota que caía dentro de su patio. En ese momento, se acababa la reta. 

Los partidos eran de noche. Un puñado de niños y adolescentes jugando de dos a tres horas, entre le pasar de los carros y los regaños de las madres o vecinos. 

Entre el trabajo y el fútbol 

La falta de recursos económicos en su familia, obligó al “cuate” a trabajar al tiempo que estudiaba y practicaba su deporte favorito. Hoy, a sus 25 años es licenciado en Ciencias del Deporte, egresado de la Universidad Benemérito de las Américas (UBLA), donde es maestro.

Llegar ahí no fue fácil. Sorteó la vida desde su adolescencia entre bares y discotecas, donde era mesero y el fútbol, donde ganaba dinero para invertirlo en su escuela. Sus padres siempre lo apoyaron, pero el recurso no alcanzaba.

CuateGol con sus hermanos Antonio y Jesús, luego de ganar un campeonato con el equipo de sus amores.
En el mundo del fútbol, desde la categoría juvenil se le conoce como “cuate-gol”, y su nivel de juego llegó tan alto, que incluso jugó en tercera división profesional durante tres años, sin embargo, recuerda que no pudo continuar en la Ciudad de México por falta de recursos. Además, para poder avanzar en un club profesional, también se necesitan “palancas”.

Rogelio está seguro que de tener el dinero suficiente, hubiera podido llegar a jugar en la liga de primera división nacional, pero la vida lo regresó a Iguala. 

Su hermano Jorge, recuerda el momento en que acompañó al cuate a la capital del país. “Ese we cursaba el segundo año en el Vasconcelos (preparatoria) y le dieron la oportunidad de ir al Cruz Azul a probarse. En ese tiempo trabajaba en una disco que se llama Butique. Tuve el. Privilegio de acompañarlo a México donde la neta no sabíamos andar pero, pues nos la aventamos”.

Luego de la prueba le dijeron que lo aceptaban para estudiar en la escuela del Cruz Azul, pero ahora seguía la tarea de buscar donde vivir.

Caminaron dos kilómetros en la urbe, sin encontrar algún cuarto donde rentar. Al regresar a la escuela, del otro lado de la calle encontraron a una mujer que solía dar alojamiento a los futbolistas. Y ahí se quedaron.

Esos 18 meses fueron bastante difíciles para Rogelio. De lunes a viernes estaba en México estudiando todo el día. El viernes regresaba a Iguala directo a trabajar en la disco toda la noche, igual que el sábado, y el domingo jugaba en la primera división de la liga de Iguala. Con todo el cansancio, regresaba el mismo domingo en la noche a la Ciudad de México.

El mayor trofeo 

Para Rogelio, el mayor trofeo es su hija. El haber anotado el gol del triunfo en la final del reciente torneo, le dio las fuerzas para dejar atrás el trago amargo que vivió días antes, cuando incluso sintió el temor de perder a su hija.

CuateGol cargando un trofeo.

El gol fue espectacular, nada fácil. Corría el minuto 14, segundo 47, cuando un sorpresivo disparo de fuera del área, colocó el balón entre las redes de la portería del equipo Nueva Alianza. Internacional, se coronaría con ese único gol, y el cuate sería el héroe del partido.

Junto a Calderón jugaron “Pibe” Gutiérrez y Aldo Nava; dos de sus mejores amigos y tambien íconos del fútbol local. Ante ellos y cientos de aficionados, festejó el gol meciendo sus brazos como arruyando a su recién nacida. La dedicación fue clara. 

Es volante. Él mismo se define como “encarador”, rápido, driblador.  Ha obtenido cuatro títulos de ligan primera división; con el CESVI y Unión Iguala, son los otros. Pero también una infinidad de campeonatos en divisiones menores.

El equipo de sus amores es San Nicolás, donde inició desde los 6 años, acompañado de sus vecinos y amigos de infancia. En ese equipo, tuvo la oportunidad de ganar un título en segunda división, junto a sus hermanos Antonio y Jesús, “el chuy”.

Ha estado además en equipos como Preventivos y El Paraíso. Ha ganado copas nacionales en fútbol 7; la última, en Guadalajara, Jalisco. Participó en torneos foráneos; principalmente en Cuernavaca, Taxco y Chilpancingo. En varias ocasiones fue campeón de goleo. 

Para Cuate, el fútbol es vida; lo es todo. Pero así como juega, gusta de ver los partidos de la liga profesional. Su equipo: Chivas. (Agencia Periodística de Investigación)

CuateGol, en una chilena.

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