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Arturo Campos; preso político y seis hijos en el desamparo

Bernardo Torres/API
Chilpancingo, Guerrero.- Arturo Campos, promotor de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC), está por cumplir cuatro años preso, por formar parte de la policía comunitaria; cuatro años que se han traducido en un infierno para sus seis hijos y su esposa.
Agustina García de Jesús, esposa de Arturo, ha tenido que sortear todo tipo de dificultades para sacar adelante a sus hijos, que van de los cuatro a los 15 años, quienes están viviendo en el total desamparo, económico moral, reveló en un conmovedor relato ante el Centro de Derechos Humanos Robert F. Kennedy.

Arturo Campos Herrera fue detenido el 01 de diciembre de 2013, en medio de un aparatoso operativo de los tres niveles de gobierno, al norte de Chilpancingo, y recluido de inmediato en el penal de máxima seguridad del Altiplano, y actualmente sigue su proceso en el penal de Ayutla de los Libres.
Desde ese día, su esposa agustina empezó una lucha por su libertad, por la justicia, por la verdad, pero a la vez una lucha contra la criminalización de la sociedad, y de su propio pueblo, quien le ha dado la espalda a quien un día veló por la seguridad, aún a costa de su libertad.
Recuerda, que el proyecto de la Policía Comunitaria, surgió a raíz de los abusos que se cometían en las comunidades indígenas de donde son originarios, los constantes asaltos a camionetas pasajeras, donde despojaban a las personas de su despensa, del poco dinero que ganaban.
Los hombres eran golpeados, incluso asesinados; las mujeres eran violadas frente a sus esposos e hijos, hasta que se dieron los primeros levantamientos armados de las comunidades para frenar esta ola de violencia y terror.
Nunca recibieron el apoyo de ninguna instancia de gobierno, a pesar de los llamados de auxilio, la policía municipal llegaba hasta tres o cuatro horas después de los atracos, y su respuesta era que no podían hacer nada.
Unos meses después de la conformación de las policías comunitarias también empezó la persecución por parte del Gobierno Estatal y Federal; primero ocurrieron las detenciones de Nestora Salgado, Gonzalo Molina, Samuel García y unos días después de Arturo Campos Herrera.
Doña agustina se quedó a cargo de sus seis hijos, y tiene que darle estudios a todos, con su problema a cuestas, dijo, todos le han cerrado las puertas, en ningún lado le quieren dar empleo, se enfrenta todos los días a las críticas por salir a la calle a buscar alimento para sus hijos.
“He llegado al grado de irme a dormir sin comer, con tal que mis hijos coman, sólo les digo que después voy a comer yo, o que no tengo hambre”, dijo en medio de un amargo llanto.
Tiene mucha rabia en contra del gobierno, porque con la detención de su esposo le arrebataron a sus hijos una vida mejor, les están quitando su derecho a estudiar, están expuestos a todo tipo de señalamientos y discriminación, su único delito es ser indígenas, dice.
Aunque Arturo llegara a salir libre, su esposa dice que será difícil volver a la normalidad, “nos han quitado tanta vida, hemos pasado tantas humillaciones, que me siento muerta en vida”.
Aún así, no cesará de exigir justicia, y cada que un organismo no gubernamental acude a Guerrero, ahí estará presente.
Durante estos cuatro años de lucha, las amenazas no han cesado, personas desconocidas le han dicho que en cualquier momento algo le puede pasar a sus hijos y hace unos meses intentaron incendiar su casa, que se encuentra en la comunidad de San Felipe del municipio de Ayutla. (Agencia Periodística de Investigación) 

Acerca Cuevas

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