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Azinyahualco; donde el “Plan Nuevo Guerrero” se desmorona

*** “Nadie los mandó a vivir allá”, el mensaje de Rosario Robles para los damnificados

12999692_1068442929865260_989361760_oBernardo Torres/API

Chilpancingo, Gro.- Azinyahualco es una comunidad ubicada en el municipio de Chilpancingo. Tras la tormenta tropical “Manuel” en septiembre de 2013, fue evacuada y declarada zona de alto riesgo por el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), ordenando su inmediata reubicación, por lo cual fue incluida en “El Plan Nuevo Guerrero”.

“El Plan Nuevo Guerrero” es un plan desarrollado por el gobierno de Enrique Peña Nieto, que promueve el desarrollo estatal integral de mediano y largo plazo mediante inversión en diferentes sectores del Estado, como infraestructura, impulso a proyectos productivos, coordinación de políticas públicas y ordenamiento territorial urbano y económico; con una inversión original estimada de $37,715.6 millones de pesos.

Han pasado más de dos años y sobre la reubicación de esta comunidad ubicada en la zona serrana del municipio de Chilpancingo, sólo hay ruinas, un predio abandonado, construcciones derruidas, y muchas promesas realizadas desde la delegación de la Secretaría de Desarrollo Agrario territorial y Urbano (SEDATU).

En este periodo de tiempo, lo único que ha ocurrido, es el cambio de al menos cuatro delegados, pero sobre la reconstrucción de la comunidad, los avances son nulos.

El 20 de septiembre de 2013, a siete días del paso de la tormenta, un día después de que un alud de tierra sepultara parte de la comunidad “La Pintada” en el municipio de Atoyac, estos pobladores fueron evacuados, la mayoría a pie, pero mujeres adultas, enfermos y niños en helicópteros.

Los cerros amagaban con derrumbarse y sepultar este pueblo que llevaba siete días en el terror, decenas de deslaves habían ya desparecido la carretera y la red eléctrica, tierras de labor y arrasado con decenas de animales.

Fueron llevados al poblado de El Ocotito, a un albergue temporal que fue habilitado en la comisaría ejidal, donde recibieron parte del apoyo gubernamental destinado y el apoyo incondicional de la población, quien los arropó y alimentó durante la contingencia.

Pasados tres meses, y desesperados por regresar a sus hogares, en diciembre de ese mismo año, aunque no había carretera, puentes, ni energía eléctrica regresaron a Azinyahualco, lo único que se llevaron fue la promesa de que la comunidad sería reubicada.

Pasaron las semanas, los meses, y se llegó un año, con lo que también llegó la siguiente temporada de lluvias, y la reconstrucción que un año antes había anunciado el presidente Enrique Peña Nieto no llegó, no había proyecto, terreno, no había nada.

Algunas familias inmediatamente volvieron a evacuar la comunidad, el temor era enorme, no estaban dispuestos a sufrir el terror del 2013.

Pasados un año y varios meses, finalmente, la reconstrucción de la comunidad e inició, fueron adquiridos varios predios en la comunidad de Zoyatepec, a ocho kilómetros de Azinyahualco, pero el hecho de tener un hogar seguro, pasó por alto la distancia.

Ya era el 2014, los trabajos avanzaron por espacio de un año, la escuela primaria y preescolar fueron terminados por el Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (INIFED), sin embargo en lo primordial, que eran las viviendas empezaron los conflictos.

Los trabajos que la empresa constructora contratada por la SEDATU, eran deficientes, las viviendas tenían severos daños en las estructuras, el material era inadecuado, y la comunidad no permitió que siguiera la obra.

Semanas después, acudió personal de la SEDATU, arquitectos, así como representantes del Ayuntamiento de Chilpancingo, junto con quienes determinaron que la obra le seria cedida a otra empresa, pues las deficiencias en la construcción eran evidentes y muy graves.

Viviendas se desmoronan, junto con las esperanzas12980680_1068442926531927_1332684383_o

De acuerdo con el proyecto de la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (SEDATU), las viviendas tienen un perímetro de construcción de 8 x 6 metros, con lo cual no hay problemas.

Sin embargo en varias supervisiones que los pobladores realizaron a la construcción, se percataron que los materiales que se estaban utilizando no eran los adecuados para vivienda.

De entrada, los castillos que van en las esquinas, estaban siendo colados con cemento mortero, el cual es una mezcla de cemento sólido con cal, el cual de acuerdo a los estándares de construcción solo sirve para recubrir las paredes (revocar o aplanar).

El block, estaba siendo pegado de manera irregular, lo cual fue constatado por la dependencia federal y sus arquitectos y se comprometieron a revertir los daños y ceder a otra empresa la licitación de la obra, consistente en 93 viviendas.

La empresa abandonó la construcción en el mes de mayo de 2015, antes, se llevó consigo todo el material que sería utilizado para la construcción del fraccionamiento en la comunidad de Zoyatepec, como varilla, cemento, grava y arena, y destruyó al menos cuatro viviendas que estaban iniciadas.

Durante una visita que este medio realizó al predio donde se lleva a cabo la reubicación, se pudo constatar que solo han sido iniciada la construcción de 14 viviendas, del resto hay pies de casa, armes plantados, y tierra removida, a más de dos años de pasados los fenómenos meteorológicos.

El fraccionamiento “Nuevo Azinyahualco”, lleva más de 10 meses abandonado, después que la empresa retiró, todo empeoró, meses después, la Procuraduría Federal del Medio Ambiente, acudió a colocar sellos de clausura, alegando que el predio no cumplía con el dictamen de Cambio de Uso de Suelo  e Impacto Ambiental.

Los pobladores refieren que desde el inicio de los trabajos, tanto la PROFEPA, Ayuntamiento de Chilpancingo, y Protección Civil tuvieron conocimiento de los trabajos que se iban a realizar y aprobaron la construcción de dicho fraccionamiento.

Hoy… este predio está siendo saqueado por desconocidos, los muros de lo que serían las viviendas, se están derrumbando, el material está siendo saqueado y en lugar de avanzar, todo está quedando en sólo ruinas, de una comunidad que nunca se concretó.

En un espacio de 9 hectáreas, se tenía proyectado, la construcción de 93 viviendas para igual número de familias, además de una Iglesia católica y dos templos más para la Iglesia Evangélica y Los Testigos de Jehová, una escuela primaria y un preescolar, así como una comisaría para la comunidad, canchas de futbol y basquetbol.

Lo único que ha sido concluido, son la escuela primaria y preescolar construidos por el INIFED, sin embargo, fueron terminados hace casi un año, y sus instalaciones han empezado a ser saqueadas, un equipo de aire acondicionado ha sido robado, y al parecer también el block de las viviendas está siendo sustraído, y las viviendas continúan siendo desmoronadas.

Por el viento, o alguna razón desconocida, los muros de las casas inconclusas empiezan a caer, el fraccionamiento en su totalidad es inhabitable.

Hace meses la Comisión Nacional del Agua intento entregarles la red de agua potable, para varia, también inconclusa, sólo les fue entregada la mitad de la obra, sin que aún llegue el agua hasta el fraccionamiento, es más ni siquiera llega al río de donde sería tomado el vital líquido; Las autoridades se negaron a recibir dicha obra en esas condiciones

13000633_1068442933198593_497090118_o“Nadie los mando a vivir allá”

A 32 meses del paso de las tormentas, cuatro delegados en la SEDATU, dos temporadas de lluvia, y miles de pesos malgastados, en una mala y amañada reconstrucción, en Azinyahualco sólo hay decepción, enojo, y rencor, pues dicen “ El gobierno federal sólo se ha burlado de nosotros”, dijo el comisario de la comunidad, Juan Torres.

Y es que hace tres meses, cuando el comisario acudió a la delegación de esta dependencia, con sede en Chilpancingo y que representa, José Manuel Armenta Tello, fue recibido con desprecio, como si hubiera ido a pedir una limosna, se quejó el humilde comisario, quien prefirió no entrar en conflicto.

Juan, acudió a la delegación, después de ocho meses de suspendida la construcción por la empresa y clausurada por la PROFEPA, quiso pedir informes sobre los avances, en esa ocasión fue acompañado por la subsecretaria de Desarrollo Rural del Ayuntamiento de Chilpancingo, Rufina Leyva Morales y fueron recibidos por el subdelegado de la SEDATU, Moisés Ávila.

Además de que no les ofreció ninguna respuesta, ni información sobre los avances en los trámites, sólo les dio a conocer el mensaje de la titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano, Rosario Robles Berlanga “Nadie los mando a vivir allá”.

El reclamo por parte del comisario y de la titular de desarrollo Rural de Chilpancingo no se hizo esperar.

El comisario expuso que no están pidiendo nada regalado al gobierno, pues todo el recursos que se está ejerciendo para este fin, es público, no pertenece ni a Rosario Robles, ni siquiera al presidente de la república “nosotros nunca hemos vivido de las migajas del gobierno, estamos acostumbrados a ganarnos cada peso, y si exigimos la reconstrucción es porque ustedes la prometieron”.

Tras la respuesta, ambos se retiraron, pues el delegado no se encontraba en las oficinas, pero antes advirtieron que la comunidad y sus habitantes han sido respetuosos, nunca han tomado las oficinas, protestado o bloqueado alguna carretera “y quizá ese sea el motivo por el cual nos tratan de esa manera, despectiva, pero si eso quieren, van a saber lo que es presionar de verdad”.

Acusaron que tanto el cambio de delegados, de empresas constructoras y de la clausura que ejecutó la PROFEPA sólo se trata de estrategias del Gobierno Federal para justificar el retraso de las obras, y orillar a los pobladores a la desesperación y que en algún momento desistan de exigir la reubicación y mientras no se saben quién se quedará con el recurso destinado.

Un mes y medio después, acudió a la comunidad el propio delegado, José Manuel Armenta Tello, para dialogar con la comunidad y se comprometió a regresar en dos semanas, para llevarles resultados concretos sobre el reinicio de los trabajos de reconstrucción.

Sin embargo, han pasado un mes y medio y el delegado no ha regresado, los pobladores exigen respuesta, no promesas “No tenemos dictámenes, queremos que nos garanticen que el terreno es nuestro,  no confiamos en plazos, porque ha pasado y solo nos engañan, sabemos que no va cumplir”.

Días después nuevamente acudieron, a la delegación, en esta ocasión el comisario se dirigió con el Arquitecto, Gabriel Miranda, encargado de la obra, quien les informó que no había avance, que estaban a la espera que la empresa anterior firmara su renuncia y pudiera ser cedida a otra constructora.

Lo que ahora ven los pobladores, es que no hay interés, que la federación sólo se está burlando de ellos y que no están dispuestos a tolerar más humillaciones y las acciones no se harán esperar.

Las familias siguen en zona de alto riesgo y 110 familias están arriesgando sus vidas, y de cualquier cosa que les ocurra, los responsables serán las autoridades federales “estamos por tercera ocasión a dos meses de la temporada de lluvias, exigimos a las autoridades a que hagan conciencia del riesgo”.

De seguir la necedad del gobierno federal y de la SEDATU, las acciones de protesta se harán presentes, en alianza con otras comunidades que se encuentran en la misma situación, como, Agua Hernández, El Fresno, Chicahuales, entre otras que se encuentran en la misma situación.

“No nos costará nada, cerrar las oficinas de SEDATU, o incluso bloquear la Autopista del Sol, aquí en Ocotito, además de que tenemos el apoyo de la policía comunitaria del FUSDEG”, amagaron los pobladores. (Agencia Periodística de Investigación)

 

Acerca Cuevas

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Un comentario

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