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Tráfico de influencias y nepotismo bloquean justicia para Anahí, víctima de feminicidio en Huitzuco, Guerrero

*** En marzo de 2015, cinco hombres  le aplastaron la cabeza con una roca luego de una fiesta; dos personas presenciaron el homicidio pero sus testimonios no son elementos suficientes para tres jueces que concluyeron el juicio entre chacoteo, omisiones y discriminación

*** Uno de los jueces es inexperto y sin carrera judicial, impuesto en el Tribunal de Justicia por su tío, el magistrado Félix Nava Solís, ligado al PRI

*** Entre los acusados habría un familiar del ex alcalde priista Norberto Figueroa Almazo, quien envió a dos de sus funcionarios a emprender la defensa política y legal de los responsables al momento de su detención, en 2015              

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Anahí, minutos después de haber sido asesinada.

Jonathan Cuevas/API

Huitzuco, Gro.- Anahí Ramírez Ambrosio de 24 años de edad fue asesinada por cinco personas la noche del 17 de marzo del 2015. Tres de sus victimarios fueron detenidos por policías municipales minutos después del crimen y hoy, antes de que se cumpla un año de los hechos, están libres a pesar de estar identificados plenamente como autores materiales.

En el transcurso de un año, el Ministerio Público presentó las pruebas suficientes para señalar a los responsables, pero los tres jueces; Rafael Sandoval Ortiz, Hever Fernández Nava y Celso Ubaldo de la Sancha, tomaron a la ligera el caso y los dejaron en libertad, a pesar de haber elementos probatorios y testigos presenciales.

Incluso, en la audiencia final, los propios jueces aprueban el delito (según la defensa) pero exoneran a los presuntos culpables con el argumento de que no coinciden los tiempos en las declaraciones de los dos testigos presenciales, quienes hicieron señalamientos directos contra los jóvenes Marcos Almazo Guzmán, Heriberto Bahena Velázquez y Delfino Giovanni Solano Núñez.

En la audiencia que se realizó el pasado 5 de febrero, los jueces se avocaron al “chacoteo” e incluso fueron interrumpidos por sus teléfonos celulares; omitieron anotar todos los datos presentados por el Ministerio Público, los testigos presenciales, la defensa de los denunciantes y los policías que capturaron a los acusados; todos, necesarios para emitir una resolución justa, según afirma la defensa.

Este caso lleva consigo, además de visos de impunidad, la sospecha de que hubo tráfico de influencias, pues la defensa legal cree que actores políticos ligados al Partido Revolucionario Institucional (PRI), han metido las manos en defensa de los inculpados.

Se sospecha esto por dos razones bastante lógicas. Uno de los acusados, Marcos Almazo Guzmán, sería familiar del expresidente municipal de Huitzuco de los Figueroa, Norberto Figueroa Almazo de filiación priista, quien en 2015 (cuando ocurrió el crimen), estaba al frente del municipio.

Incluso, existen evidencias de que trabajadores del Ayuntamiento (en ese entonces), entre ellos Jesús Núñez Almazo, director de la Junta Municipal de Agua Potable y otra mujer que no ha sido identificada por nombre, encabezaron la defensa política y legal de los tres detenidos por el homicidio de Anahí.

Por otro lado, uno de los tres jueces que emitieron la resolución con la que declaran libertad de los tres señalados por el crimen, es Hever Fernández Nava, de poca experiencia y sin carrera judicial cuya virtud para obtener el puesto fue ser sobrino del magistrado de la Tercera Sala Penal de Iguala, Félix Nava Solís.

Nava Solís impuso a sus sobrinos Hever Fernández Nava como juez de juicios orales, y a Iván Fernández Nava como oficial administrativo del juzgado penal, así como a Carlos Nava Tapia, en la oficialía administrativa adscrita al Distrito de Hidalgo. Por tanto, en 2015 fue acusado de nepotismo.

El crimen

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Imágenes que obran en la carpeta de investigación sobre el caso Anahí.

El asesinato del que fue víctima Anahí Ramírez Ambrosio ocurrió el 17 de marzo del 2015. Según relata el señor Roberto Ramírez Tolentino de 45 años, padre de Anahí; eran aproximadamente las 21:30 horas cuando su yerno les pidió ayuda para traer a su esposa de una fiesta, porque no quería salirse y estaba bastante alcoholizada.

“A mi domicilio en la colonia La Nopalera, llegó mi yerno y nos dijo que fuéramos a traer a la casa de doña Vira a mi hija, que él ya había ido pero que no se quiso venir con él porque estaba muy tomada”, recordó el hombre de piel morena, flaco, 1.65 de estatura aproximadamente y con barba dispareja.

Aquel señor estaba a punto del llanto, pero parecía contenerse y hablaba presuroso: “de camino nos encontramos a mi hijo Roberto que venía llorando y aproximadamente a las diez y media de la noche, cuando me dijo: ´papá, vete a traer a mi hermana porque está muerta. ¡La acaban de matar!´”.

En aquella ocasión, el padre angustiado se dirigió a la calle Juan Escutia de la misma colonia y, a las afueras de la miscelánea “Acosta” encontró tendida sobre el suelo a su hija cuya cabeza estaba destrozada y le escurría la masa encefálica. Del cadáver aún brotaba sangre que fue conjuntándose en un enorme charco, mientras que a unos centímetros de distancia, una piedra grande con la que se cometió el homicidio.

“Al llegar pudimos ver que mi hija estaba tirada a un lado de la banqueta. Mi yerno la agarró, se puso de rodillas y la abrazó, le dijo: ´vámonos Anahí, levántate y vámonos´; pero mi hija ya estaba muerta, tenía bien aplastada la cabeza, el cráneo. Había mucha sangre y le dije a mi yerno que la soltara.”, contó don Roberto, aun conteniendo el llanto.

Aproximadamente 40 minutos más tarde llegó un grupo de la Policía Municipal junto a José Luis Ramírez Ambrosio, hermano de Anahí, quien comentó a sus padres que habían capturado a los responsables del crimen.

Desde ese entonces quedaron a disposición del Ministerio Público Marcos Almazo Guzmán, Heriberto Bahena Velázquez y Delfino Giovanni Solano Núñez, aunque dos presuntos responsables más habrían escapado.

De este crimen hay dos testigos que afirman haberlo presenciado escondidos entre un árbol, y aunque intentaron en un momento ayudar a la víctima, cuando lo hicieron ya los 5 victimarios la habían sostenido a la fuerza, sometido, tirado al sueño y le arrojaron una piedra de aproximadamente cinco kilogramos de peso, en la cabeza.

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La roca con la que fue asesinada Anahí.

En cuestión de minutos, los responsables intentaron huir y los testigos avisaron a la policía municipal que se movilizó de inmediato y alcanzó a ver cómo corrían los cinco jóvenes, por lo que, de acuerdo al parte informativo que obra en el expediente del caso, minutos después del crimen los agentes municipales persiguieron a los victimarios logrando la captura de tres.

Pruebas ignoradas y amenazas           

La señora Martina Ambrosio Alonso, madre de Anahí, agregó que a partir de ese momento interpusieron la denuncia correspondiente y los detenidos fueron turnados al Ministerio Público, donde en un primer momento, se le practicó un examen psicológico a Marcos Almazo Guzmán, quien es señalado como el principal responsable del crimen.

En el expediente obra el resultado de ese examen que es una de las pruebas desechadas u omitidas por los jueces, de la cual éste medio tiene copia y cuyo resultado indica que Almazo Guzmán tiende a ser agresivo y peligroso; aun así, lo exoneraron.

En la conclusión se indica: “se observa un sujeto ubicado en persona, tiempo y espacio; asimismo se observan rasgos de personalidad que muestran un sujeto tendiente a una actitud agresiva socialmente, lo cual genera dificultad en sus relaciones sociales, lenguaje indecente y arranques de mal humor, observándose imágenes hostiles en su ambiente e inseguridad, repudio hacia la imagen femenina. Asimismo se observa preocupación, ansiedad y baja autoestima”.

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Conclusión del examen psicológico a Marco Almazo.

Pero hubo más pruebas claras que el Ministerio Público consideró suficientes para que se les dictara formal prisión a los inculpados y, una sentencia con la que pagarían su crimen. Los tres jueces, consideraron lo contrario y aunque no declararon inocentes a los tres jóvenes, los dejaron en libertad.

Las declaraciones de los testigos presenciales que vieron como los acusados sujetaron, golpearon y lanzaron la piedra contra Anahí, no son suficientes tampoco para estos jueces. Tampoco los antecedentes, pues el padre de Anahí, el señor Roberto Ramírez ya había sido amenazado por Marcos Almazo Guzmán, quien incluso le robó sus animales.

En el transcurso de este proceso legal, don Roberto ha sido amenazado por terceras personas a nombre de Marcos, en dos ocasiones más.

En las fotografías presentadas por la defensa de los denunciantes, se observa claramente el árbol en el que los testigos afirman que se escondieron aquella noche, pero los jueces también desecharon esta prueba afirmando que en las imágenes no aparece el árbol. De las fotografías también tiene copia este medio informativo, y efectivamente, se distingue el árbol.

Junto al cadáver se puede observar la piedra utilizada en el crimen, llena de sangre, y la cabeza aplastada de la víctima, sin embargo, para los jueces no hay claridad en que la joven haya muerto por el impacto de la piedra, pues un dictamen forense no precisa el momento exacto de la muerte, si al momento de la caída y con el impacto de la roca.

Sin embargo, la declaración de los testigos y las fotografías mostradas a este medio, son clara evidencia de que la joven fue sujetada antes de ser tirada al suelo, incluso golpeada, pues así también lo señala el expediente que obra en la Fiscalía del Estado.

A todo esto se le agrega la desatención que mostraron los tres jueces en el juicio, como si no les hubiera importado que se tratara de un caso de homicidio doloso, o como si hubieran llevado ya de forma previa una resolución a favor de los acusados. De aquí que surge la sospecha de que hubo intervención de actores políticos ligados al PRI.

Incluso existen pruebas de que durante la audiencia final, cuando la defensa de los señores Roberto y Martina se refiere a los acusados como delincuentes, uno de los jueces obligó a no referirse de esa forma y con palabras insultantes, pero en ese mismo momento permitió que a Anahí se le tratara como sexoservidora por parte de los acusados, sin importar a los jueces que se faltara a su memoria.

Esta última parte y el resultado del examen psicológico hecho a Marcos Almazo que indica odio hacia el sexo femenino, podría configurar incluso un caso de violencia contra las mujeres (feminicidio), pues sin duda hubo discriminación por género desde el momento del homicidio (5 hombres atacando a una mujer), hasta la audiencia final donde se le descalificó a Anahí sin que los jueces hicieran algo al respecto.

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Doña Martina y Don Roberto, padres de Anahí.

Familia pobre, sin acceso a la justicia  

Anahí era una joven de 24 años de edad cuando le arrebataron la vida, estaba casada y tenía una hija de apenas 7 años que quedó bajo la custodia de los abuelos; la señora Martina Ambrosio Alonso de 45 años de edad, y el señor Roberto Ramírez Tolentino de la misma edad.

Ella es ama de casa; siempre se dedicó al cuidado de sus 6 hijos según cuenta la pareja. Don Roberto hace trabajos de albañilería y siembra de vez en cuando, mientras que los animales que tenía como cerdos, gallinas y vacas, le fueron robadas en 2014, por Marcos Almazo Guzmán, el mismo que ubica como asesino de su hija.

Tres de los cinco hijos que están con vida, son menores de edad y aún dependen del bajo salario de don Alberto que no gana más de 150 pesos por día (si bien le va), y ahora se agregó a la lista, la hija de Anahí. Los otros dos se dedican a reparar electrodomésticos, pero también son de bajos recursos.

La vida para esta familia es difícil de por sí, pero ahora más, por los gastos que conlleva el proceso legal que están siguiendo en busca de justicia, justicia que parece no llegar a los pobres en este país, México.

“Nosotros pedimos justicia porque eso que hicieron los jueces no fue correcto, no es justo. Nosotros queremos que paguen los que hicieron eso, el daño que hicieron, que no se quede impune”; rogó don Roberto. (Agencia Periodística de Investigación)

Marcos Antonio Almazo GuzmánHeriberto Bahena VelázquezDelfino Giovanny Solano Núñez

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