Inicio / Opinión / Opinión: Astudillo genera dudas

Opinión: Astudillo genera dudas

Roberto Camps

Titubeante en sus respuestas ante temas candentes como la investigación a la gestión de Ángel Aguirre (a pregunta expresa del periodista Carlos Loret), limitado en los temas sobre inseguridad al declarar en Capital Máxima que “la magia” (sic) de la coordinación ayudará; errático al asumir actitudes de virrey al dar instrucciones a los diputados sobre cómo debe ser su relación con el gobernador Rogelio Ortega, Héctor Astudillo Flores genera dudas sobre su capacidad de gestionar la crisis que recibirá pronto.
Al asumir como mandatario estatal lo atosigarán la crisis financiera, de inseguridad, grupos sociales agraviados, instituciones estatales inoperantes y un sistema de pesos y contrapesos coludido para preservar el status quo de las élites.
Romper estos esquemas que impiden que la sociedad de Guerrero resuelva sus problemas, más aún cuando la propia sociedad civil (léase clase empresarial y grupos organizados) es omisa ante el papel que debe jugar en fiscalizar y reclamar sus derechos.
Astudillo Flores y su equipo saben que la legitimidad es un elemento clave para dotar de estabilidad a su gobierno, por ello se puede anticipar que plantearán establecer un pacto que les permita establecer consensos mínimos con quien les crea y desee ponerse de acuerdo.
Pero el gobernador en ciernes tiene antecedentes que le describen: Sobreponerse a un carácter desagradable que ha mostrado en ocasiones. Quienes le conocen saben que es verdad. El potro violento que es Guerrero requerirá sabiduría y templanza.
El origen del financiamiento de su campaña tiene que ver con quién estableció las alianzas que marcarán la gestión. Sólo él y sus auspiciadores saben los compromisos por saldar.
Otro lastre que arrastra son los grupos de poder priista que intervinieron en su campaña y sus cabezas visibles: René Juárez Cisneros, Manuel Añorve Baños, Cuauhtémoc Salgado Romero, Florencio Salazar Adame y Héctor Apreza Patrón.
Es difícil creer en un político como Astudillo, experto en simulación: lo demostró al atreverse a subir en su declaración patrimonial, que sus hijos eran dependientes económicos, cuando al menos uno de ellos, hizo público ser abogado de profesión que labora en la ciudad de México.
Adjudicar a su esposa los bienes patrimoniales luego de una larga carrera en la política revelan el talante que ha caracterizado al gobernador electo.
Tampoco fue encomiable que utilizara la tragedia de Iguala para azuzar a la sociedad adjudicando a un partido político la responsabilidad, eludiendo la parte que le corresponde al gobierno federal. Los agravios persisten y la justicia no llega a estas esferas.
¿Pero qué tan libres serán para tomar las decisiones que transformen nuestra realidad? Jugador en un sistema político viciado, Héctor Astudillo sabe a quién tendrá que pagar favores y ello limitará su margen de acción.
¿Tendrá el nuevo gobernador la libertad, el valor y la decisión de romper con los esquemas viciados en la cadena policías-ministerios públicos-juzgados-centros de readaptación?
¿Tomará en sus manos la bandera de las familias damnificadas por el paso Manuel e Ingrid cuando él tiene responsabilidad en parte de ello?
¿Podrá conciliar en la aguda división de las policías comunitarias, o seguirá la actitud del gobierno federal de descalificación y desconfianza?
Veremos.

Acerca Operador 1

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.