Inicio / País / Los 43 no fueron quemados en basurero de Cocula; concluye el EAAF

Los 43 no fueron quemados en basurero de Cocula; concluye el EAAF

*** Hay restos óseos de 19 personas en el lugar, pero no son de los normalistas; encuentran indicios de una escena compuesta en el lugar  
*** Buscar en otros lugares y avocarse a otras hipótesis; proponen los argentinos al Gobierno Mexicano

*** También piden que se permita el interrogatorio a elementos del 27 Batallón de Infantería

basurero-coculaJonathan Cuevas/API

Chilpancingo, Gro.- El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) concluyó en su dictamen pericial sobre el caso Iguala, que los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos la noche del 26 de septiembre de 2014, no fueron quemados en el basurero de Cocula, como lo afirmó el Gobierno Federal.

En un informe presentado al mediodía de este martes 09 de febrero en el Centro de Derechos Humanos “Miguel Agustín Pro Juárez”, en la Ciudad de México, el equipo de forenses argentinos precisó que gracias a restos óseos encontrados en el basurero de Cocula, Guerrero, hay evidencia de que 19 personas fueron quemadas ahí, sin embargo, ante la falta de elementos, no se pudo comprobar en los laboratorios de Innsbruck, Austria, que los restos correspondan a los estudiantes desaparecidos.

Además, se hallaron prótesis dentales que ninguno de los 43 estudiantes tenía, lo que descartaría totalmente que se trate de sus restos.

“Ninguna de las muestras enviadas a Innsbruck, han dado resultados positivos”, señalaron los forenses, contradiciendo la versión divulgada por el Gobierno Federal a través de la Procuraduría General de la República (PGR), y definida como “Verdad Histórica”.

Respecto a los restos de Jhosivani Guerrero de la Cruz quien de acuerdo a la versión de la PGR fue hallado en el Río San Juan de Cocula, el EAAF confirmó que un resto óseo es el que se pudo identificar, y efectivamente pertenecía a este estudiante que forma parte de los 43, sin embargo, “no fue hallado en el basurero”.

De esta forma, tras más de un año de trabajo científico independiente, el EAAF ha concluido que desde el punto de vista de evidencia física recolectada y analizada proveniente del Basurero, no es posible que los presuntos perpetradores hayan incinerado en ese lugar a los 43 jóvenes, pues no hay consistencia entre la evidencia física y la evidencia testimonial.

En la presentación del informe, los expertos que fueron acompañados por padres de los 43, indicaron que para elaborar su peritaje integral, conformaron un equipo interdisciplinario integrado por 26 peritos en arqueología, antropología, criminalística, entomología y botánica forense, balística, dinámica de fuego, interpretación de imágenes satelitales, odontología forense, genetista y especialistas en trauma óseo. Dichos especialistas provienen de Argentina, México, Estados Unidos, Colombia, Uruguay y Canadá.

En cuanto al contenido del peritaje, a efecto de dilucidar si es científicamente posible que los 43 estudiantes pudieran haber sido incinerados en el Basurero de Cocula, el EAAF incorporó tanto un informe de sitio como un informe de laboratorio.

“A partir del análisis técnico interdisciplinario en ambas dimensiones, el EAAF concluye que la evidencia científica y la evidencia testimonial no son consistentes; por tanto, no respalda la hipótesis que postulara la Procuraduría General de la República (PGR)”, señalaron.

Entre las principales conclusiones a las que llega el EAAF en su dictamen, destaca lo relativo al análisis sobre las dimensiones e intensidad que debería haber alcanzado un incendio para reducir a cenizas los cuerpos de 43 personas.Expertos Argentinos

Al respecto, las y los expertos analizaron integralmente la evidencia disponible. Así, al examinar los insectos recolectados, el EAAF concluyó que estos no podrían utilizarse para afirmar exclusivamente la existencia de restos humanos, dado que por su tipo surgen también de restos no humanos y otro material orgánico como el encontrado en el sitio.

En igual sentido, al examinar la vegetación circundante al basurero, el EAAF concluyó que no se encontraron señales de fuego abundantes en dichas plantas, como tendría que haber sido el caso de ocurrir un fuego de grandes magnitudes; “de hecho, el peritaje muestra que la mayor parte del follaje circundante no mostró señales de haber sufrido los efectos del calor, ni signos de haberse decolorado o marchitado”.

Igualmente, la pericia en botánica concluyó que en la zona del basurero donde se afirma ocurrió la quema se encontraron plantas que empezaron a crecer entre junio y agosto del mismo año -es decir, meses antes del 26 de septiembre-, las cuales en su mayoría no muestran señales de haber sido expuestas al fuego, siendo el caso que de haber existido un incendio necesariamente habrían resultado incineradas.

Por otro lado, las y los peritos del EAAF analizaron 17 tocones ubicados en el Basurero. Estos fragmentos de tronco pegados a la raíz que permanecen visibles en el suelo después de que el tronco es cortado en sus secciones superiores, no presentaron efectos de calor significativos, aun cuando se encuentran justo en el sitio donde la PGR afirma que los cuerpos habrían sido quemados.

Los tocones no presentaron los daños que les habría causado un incendio de grandes dimensiones. A partir del análisis de uno de estos tocones, el EAAF concluye categóricamente que: “[…] la madrugada del 27 de septiembre de 2014 no hubo un fuego de las dimensiones necesarias para la quema de 43 personas. Si eso hubiese ocurrido, el tocón se hubiese consumido […]”.

El EAAF señaló que desde el año 2010 han existido múltiples fuegos en el basurero de Cocula, a partir tanto de la revisión de imágenes satelitales como del análisis las de capas del subsuelo de dicho lugar. Por tanto, afirman los especialistas que no es posible ligar la evidencia ahí recabada a un solo evento de fuego.

Para concluir la imposibilidad científica de producir en el Basurero de Cocula un fuego con las dimensiones e intensidad necesarias para reducir a cenizas 43 cuerpos y para establecer que en dicho lugar ocurrieron varios eventos de fuego, fue determinante también confrontar la evidencia científica con la evidencia testimonial.

Al respecto, el EAAF señala que la información derivada de las declaraciones de los presuntos perpetradores: “[…presentó contradicciones significativas. La forma en que se colocaron los restos de las víctimas, los neumáticos, los troncos y el resto del material varía significativamente […]”.

Por todo lo anterior, concluye el EAAF: “no respaldamos la hipótesis de que hubo un fuego de la magnitud requerida y de la duración informada […]”, todo en función de la hipótesis de PGR.

Por otro lado, el dictamen del EAAF también analiza si es posible determinar a quién pertenecen los miles de restos óseos encontrados en el lugar. Al respecto, el dictamen concluye que todos los restos óseos recuperados están alterados térmicamente y severamente fragmentados, lo que imposibilita la realización de análisis genéticos en la mayoría de ellos; además, el peritaje determina la existencia de restos animales mezclados entre los restos humanos.

En el mismo sentido, el peritaje documenta la existencia de restos no correspondientes a los estudiantes; por ejemplo, el EAAF encontró una prótesis dental unida a un fragmento de mandíbula, incluyendo la raíz, que no se corresponde ni con la historia clínica de ninguno de los estudiantes ni con la asistencia dental a la que ellos accedían en sus lugares de origen. Adicionalmente, el EAAF concluye que no es posible afirmar que todos los restos óseos se hayan generado en un solo evento.

En complemento al análisis de la dinámica de fuego, el dictamen del EAAF realiza relevantes aportes en materia de balística, pues concluye que se encontraron en el lugar 132 casquillos, tanto en la parte superior del basurero como en la parte inferior, que habrían sido disparadas por al menos 39 armas de diversos calibres, mayoritariamente correspondientes a armas largas.

Esta evidencia científica se contrapone a la testimonial, pues los supuestos perpetradores refirieron en sus declaraciones haber empleado sus armas contra los estudiantes en la parte superior del basurero y haber usado armas cortas.

“Sobre la materia balística, es especialmente relevante destacar que la evidencia balística mostró serias irregularidades en el manejo de la investigación del Basurero de Cocula”, precisaron.

Entre ellas, que el personal de PGR realizó un levantamiento de evidencia después de que dicho lugar permaneciera sin custodia al menos durante 10 días, sin presencia de los peritos independientes.

peritosDe acuerdo con el EAAF, la irregularidad de dicho levantamiento no sólo se desprende de que el basurero estuvo abierto por varios días sino también porque los 41 casquillos supuestamente fueron hallados todos juntos, lo que a juicio del EAAF “[…] deja en clara evidencia que la ubicación de los mismos no es producto de la disposición que debería darse al ser eyectados o extraídos de un arma de fuego que fuera disparada en el lugar, sino que estos fueron colocados por alguna persona en ese lugar […]”. Los anterior, podría significar que hubo una escena compuesta, previo al inicio del peritaje del EAAF.

En suma, a partir de un riguroso análisis técnico, el EAAF concluye que no hay consistencia entre la evidencia científica y la evidencia testimonial, por lo que “en el Basurero de Cocula no pudo haber ocurrido el evento con el que en su verdad histórica la PGR pretendió dar por resuelta la desaparición de los 43 normalistas”.

El EAAF propuso una búsqueda en diversos lugares, diligencias que deben hacerse e indagar el concepto de complicidad entre distintas dimensiones políticas del Estado de Guerrero y del país que participaban en las investigaciones del caso Iguala, como ya lo había propuesto el Grupo Independiente de Expertos Interdisciplinarios (GIEI) que lleva la investigación ahora junto con la PGR.

También considera que el Gobierno debería estar volcándose en otras hipótesis, y no solo en la del basurero, y entre otros aspectos, resaltaron que no obra constancia legal que indique que un Policía Federal murió en la búsqueda en el río San Juan, como se manejó tras el supuesto rescate de los restos de Jhosivani Guerrero.

También, pidieron que el Gobierno Federal encabezado por el priista Enrique Peña Nieto, permita que el GIEI entreviste a las fuerzas armadas, en especial a efectivos del 27 Batallón de Infantería. “Si no se permite y se concluye el caso sin esta entrevista de las fuerzas armadas, pesará sobre el gobierno la duda de esta nación respecto al caso”.

Cabe mencionar que esta es la segunda vez que se exhibe al gobierno federal y se tira la “verdad histórica”; la primera vez lo hizo el experto en fuego José Torero, quien incluso fue descalificado para sostener la versión del Gobierno Mexicano.(Agencia Periodística de Investigación)    Imagen-basurero-Cocula_MILIMA20160209_0124_8

Acerca Operador 1

Mira también

Condena ONU masacre en penal de Acapulco; exigen al Gobierno Mexicano esclarecer tragedia

Bernardo Torres/API Chilpancingo, Gro. 10 de Julio del 2017. – La Organización de las Naciones Unidas …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.