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Cinco balaceras en 6 meses, en auto-lavado de Iguala… y sigue funcionando

*** PGR y Gendarmes agreden, amenazan y obstaculizan labor de reporteros

*** A pesar de que el Gobierno Federal se encarga de la seguridad en el municipio, siguen tolerando permisos de establecimientos donde ocurren constantemente hechos violentos   

261Jonathan Cuevas/API

Chilpancingo, Gro.- Por quinta ocasión en lo que va del año, en el auto-lavado “Los Peques” de la ciudad de Iguala, se registró un atentado en el cual resultaron heridas dos personas. A pesar de los constantes hechos violentos en este sitio, las autoridades no han clausurado el establecimiento y, por el contrario, agentes de la Procuraduría General de la República y Gendarmería Nacional, buscan obstaculizar con advertencias y amenazas el trabajo de reporteros que cubren la fuente policiaca.

Cerca de las 10:30 de la mañana de este jueves, sujetos armados llegaron al establecimiento en mención ubicado en la avenida Juárez de la colonia Juan N. Álvarez, donde dispararon contra trabajadores y clientes.

De acuerdo a algunos vecinos de la zona, se escucharon detonaciones durante un minuto aproximadamente, pero “parecían ráfagas”.

Luego de realizar el ataque, los agresores huyeron con rumbo desconocido y para las 11:00 de la mañana empezaron a llegar autoridades federales y estatales.

Por este hecho resultaron heridas 2 personas que fueron trasladadas de urgencia al Hospital General.

De acuerdo a reportes oficiales, los heridos responden a los nombres de Ramiro Ochoa Ochoa de 44 años, con domicilio en calle Francisco Pérez de la colonia Fernando Amilpa, quien tuvo lesiones en el pie derecho y pantorrilla del izquierdo; así como Víctor Manuel Martínez Gonzales de 69 años, con domicilio en calle Herlinda García de la colonia Educación. Éste último tuvo lesiones en la clavícula del lado izquierdo.

De acuerdo a algunos testigos, el primero en mención era cliente del lugar y trabajaba un taxi que había llevado a lavar cuando sucedió el ataque.

Tras el ataque arribaron elementos de la Procuraduría General de la República (PGR) entre policías ministeriales, peritos y el Ministerio Público, para iniciar con la investigación. Para resguardar la zona llegaron también oficiales de la Gendarmería Nacional y Policía Estatal.

Ataques a libertad de prensa…264

Es preciso mencionar que hasta el lugar también llegaron reporteros de la fuente de los cuales, algunos fueron agredidos y amenazados por un agente de la PGR y otro dos de la Gendarmería, entre éstos, una mujer.

El primer caso se dio con un reportero de nota roja de un medio local, a quien un presunto oficial de la PGR que no se identificó, lo sujetó del cuello para jalarlo de forma violenta. Esto, como consecuencia de que el comunicador estaba tomando fotografías del establecimiento donde sucedieron los hechos.

El reportero de quien omitimos el nombre por obvias razones, preguntó al oficial por qué lo jaloneaba, pero como respuesta le exigieron el celular que utilizaba como herramienta de trabajo. La víctima dijo al representante gubernamental que antes le permitiera identificarse, pero éste le advirtió con palabras altisonantes que si no le entregaba el celular, lo iba a golpear.

Sin embargo, el comunicador sacó de inmediato su credencial y la entregó, antes de recibir más agresiones físicas. Cuando el elemento de la PGR observó que realmente era un reportero, lo soltó y se retiró, pero antes le dijo: “ándense con cuidado porque ahora sí vamos a romper madres”. Aunque no definió bien su expresión, se entiende una advertencia para que los reporteros de la ciudad “se anden con cuidado”, porque ahora sí piensan enfrentarse a la delincuencia organizada.

El presunto oficial de la delegación de la PGR no se identificó, solo se pudo notar que vestía una playera color gris, gorra negro con blanco y pantalón beige. No tenía a la vista alguna identificación pero anduvo siempre en comunicación con los oficiales de la PGR e incluso entró a la zona acordonada, acto que no se le permite ni a la policía estatal y, solo a algunos de la Gendarmería.

En otro hecho, algunos minutos después, un agente de la Gendarmería Nacional intentó bloquear con su corpulencia, un video que estaba grabando éste comunicador.

En un primer momento preguntó si quien grababa era reportero, a lo que se le respondió que sí. No obstante, se puso frente a la cámara tratando de evitar que se grabara el lugar de los hechos, y aunque se le dijo que se entregaría la identificación enseguida, el oficial dijo que era “una orden” que se mostrara la identificación.

Sin apagar la cámara, se entregó la credencial requerida pero luego de revisarla, el oficial permaneció obstaculizando la labor periodística, aunque a la vez dijo: “¿Ya vez que fácil era?”. Entonces regresó la identificación y cuando éste reportero la recibió, el oficial reclamó que supuestamente se le había “arrebatado” el documento.

262Entonces se le pidió una vez más que permitiera el trabajo reporteril, a lo que respondió que debería haber una actitud sumisa ante ellos, porque de lo contrario, podía quitarle a cualquier persona el celular con el que graben, a pesar de estar en un lugar público.

El comunicador dijo que no estaba afectando su labor como policía ni penetrando en la zona acordonada, por lo que pidió una vez más que se le permitiera terminar con su trabajo. Después de varios minutos de discusión, el oficial se hizo a un lado aunque siguió reclamando que el reportero “no se haya identificado de forma inmediata, antes de empezar a grabar”.

Entre la discusión, el agente federal dijo al comunicador que se prohíbe que cualquier persona grabe video o tome fotografías porque “las pueden utilizar para burlarse o criticar”, a lo que se le aclaró que la crítica no la podían prohibir de ninguna manera. Entre otras cosas, el Gendarme argumentó que “se puede afectar la imagen de los policías, de la gente que hace las indagatorias o incluso del propio establecimiento comercial donde sucedieron los hechos”.

Pero el lugar ha sido atacado cinco veces en lo que va del año y las autoridades no lo han clausurado, aunque los hechos violentos ahí han dejado dos muertes y 7 personas lesionadas. Entre los ejecutados está un extranjero. Los ataques han ocurrido en febrero, marzo, abril, junio y julio, tiempo en el que la Gendarmería Nacional ha estado a cargo de la seguridad del municipio.

Junto al oficial que trató de impedir la labor periodística, siempre estuvo una mujer policía que también advirtió a este reportero que los Gendarmes “no están pintados” y que se les tenía que respetar. Ninguno de los dos se identificó y tampoco tenían a la vista sus nombres y el rango al que pertenecen dentro de la corporación, pero éstos si iban bien uniformados y portaban armas largas.

En la ciudad de Iguala que es una de las más vigiladas en el Estado actualmente, como consecuencia de los hechos del 26 de septiembre del año pasado; ocurren casi diariamente hechos violentos como enfrentamientos armados, desapariciones forzadas, secuestros, atentados y asesinatos. (Agencia Periodística de Investigación)

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